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JULIETA (fragmento)
Bella e triste, tú.
Non si puo morire dentro
E ma vivo senza te
Gianni Bella
Anima mia torna a casa tua.
La tarde era cálida en Verona .
Julieta miraba su veneno .
¿Por qué no me diste fraile
algún veneno exacto,
no aquel que me hiciera sucumbir
con mis antepasados tan breve tiempo,
junto al honor, la gloria, la honestidad y los siglos?
¿ Pues no sería más fácil terminar de una vez
y no aguantar a un tiempo
la ignominia, la estulticia,
el acecho constante de las hienas?
¿Por qué un veneno breve
que sólo me congele la sangre por un tiempo?
¿Cualquier amor no es trágico?
¿Y no todo termina marchitándose,
perdiendo lozanía, traicionando su origen?
Aquello que en su inicio fue ráfaga de estrella.
No quiero tu consuelo, fraile,
pues pactas con la muerte.
Yo, si acaso, me entrego a mi enemiga,
¿no es ella buena amante? .
Inerme, sin combate, pues
¿qué hay más justo que la muerte?
Ella te lo da todo,
a cambio de un momento final de breve gloria.
Los campos eternos de la nada.
El silencio infinito. Ese volar de mariposas
encima de tu cuerpo como breve aletazo.
Toma todos tus miembros uno a uno,
como un amante tierno y no traiciona.
Me roba de mi madre y es carne de mi carne .
¿Quién puede darme más?
No estar y no saber, toda la ciencia.
Mas... ¿no es bella Verona ,
no son los siglos justos con sus gentes?
¿ No es amable la piedra,
la noble piedra pulida por los siglos?
¿ La piedra del palacio
digna por los esclavos que prestaron sus hombros?
Su hálito de vida bajo este extraño sol .
No has de temer, Julieta,
sólo es tragar esta poción y mañana quizás
con tu amado Teobaldo o tus dulces abuelos
reposes en la mansión eterna.
Despertar será fácil,
verás qué hace la muerte
de los rostros amados, podrás reírte
de aquellos que se ocupan de la vida.
Y, tú, calla, fraile, me resultas tan zafio.
¿Qué comercio tienes tú con el amor?
Que no ves que Romeo no llegará mañana.
¿Acaso Capuletos y Montescos no son igual de tristes?
¿No les roba la vida, más que a mí la muerte?
¿No trafican con la virtud?
¿Sus canciones profanas
no convierten en hiel el baptisterio de tu iglesia?
Vierto, este corto veneno, sobre un lirio,
para ver la inocencia marchitarse,
pudrir su fino estambre,
y sentir el efecto de esta
pócima en su centro.
Hombres: Os conmino a nacer bajo mi condición.
Verónica Pedemonte
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